La vorágine, la gran novela de Colombia, es una historia de pasión y venganza enmarcada en la inmensidad de los llanos y la claustrofóbica selva amazónica.

Con un lenguaje conciso, la autora nos sitúa en un universo rural de hábitos y convenciones, de cuyo seno nacerá una fuerza incontenible para subvertirlo.

Considerado como lo mejor de la obra poética de Vallejo, “Poemas humanos” se acerca mucho más al concepto de “universalidad” que sus anteriores creaciones.


La casa inundada pone al lector ante un universo acuático donde la función y el sentido del agua se solapan a la trama del relato.

Para José Carlos Mariátegui, Lenin y la Revolución rusa fueron una misma historia y una sola epopeya.

Publicada pocos meses antes de su muerte, Tocando fondo fue la única novela escrita por la autora uruguaya Graciela Saralegui.


Un paisaje social descrito de manera directa donde mujeres, peones y desarraigados pugnan por su dignidad, destilando el odio contra el rico hacendado. 

Parejas, familias, colegas, educadores... Un retrato coral donde todo está conectado más allá de lo aparente y cada detalle forma parte del puzzle.

El crecimiento no es la solución sino el problema. En tiempos de recesión la sociedad de consumo nos lleva a la crisis económica y en los de bonanza al ecológico.



Rebeldías en común

Libros en Acción

 

Montes que se manejan de forma comunal, cofradías de pescadores/as que insisten en realizar una pesca artesanal y sostenible, programadores/as que reproducen entornos comunicativos basados en el software libre, mercados que ligan directamente a personas productoras y consumidoras, redes de semillas que trabajan para mantener la biodiversidad cultivada, cooperativas que apuestan por una energía sostenible, iniciativas de crédito colectivo o comunitario, grupos educativos o de crianza que atienden las necesidades de las/os más pequeñas/os, organizaciones asamblearias de agricultores/as que cultivan territorios y bienes naturales, grupos locales que construyen monedas sociales, aprovechamiento compartido de dehesas, experiencias de economía social con criterios de sostenibilidad y horizontalidad como base de su funcionamiento, medios de comunicación y de difusión de información que se construyen según pautas cooperativas: todo este paisaje de autoorganización social formaría parte de lo que podemos reconocer como el “paradigma de los comunes”. Evocadoras realidades que apuntan a otras formas de recrear un mundo que se nos aparece roto ambiental y socialmente, donde la economía convencional insiste en provocar desigualdades, depredar recursos, precarizar vidas y esclavizar a base de deudas externas y hogares endeudados. [Seguir leyendo]

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